La llave
22 jul
Días grises, posesión de un cielo anclado
y un verano atormentado
triste y ebrio
que se marchó con mi pasado;
una lámpara apagada
y cien millones de estrellas
resguardadas en el cielo.
Manojos de llaves sin puertas que abrir,
me acarician sombras
y me hundo en las llamas sin ti;
fugaz vacío sobre mis párpados,
cada dos latidos mi mundo se ha parado
y mi mente, como un astro
desprende rayos congelados.
Obediencia oxidada
me muerde para no olvidar
antorchas que dejaron
en cenizas mi pasado.
La histeria al recorrer mis poros,
nubes negras en los ojos;
la magia mutila el rencor
al soñarme delante del ayer
sintiendo el rumor del miedo
al corromper mi piel.
Resbalando fría la cera
por los cirios putrefactos del engaño
y el efímero reducto
donde van las más puras emociones
a ser sepultadas,
mutiladas apariencias
ofrecieron serenidad hoy difunta,
las más gélida y dolorosa pena.




Muy buenas imágenes, me gusta el ritmo.
“cada dos latidos mi mundo se ha parado
y mi mente, como un astro
desprende rayos congelados”